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10 NEGOCIO De izquierda a derecha: Raúl Ortega (director de Cumplimiento Normativo); Emilio Andreu (director de la Red de Agentes), Miguel Ángel García (director de Inversiones), Hugo Aramburu (director de Madrid), Jaime del Palacio (Gestión de Patrimonios); Begoña Mon-tensinos (Gestión de Patrimonios), Rafael Gascó (presidente), Rafael Ciruelos (Inversiones), Francisco Salas (Gestión de Patrimonios), Jaime Argüelles (Gestión de Patrimonios), Javier Riaño (Inversiones), Fernando H. Estévez (director de Pla-nificación Patrimonial) y Álvaro Jabón (director de Operaciones, Organización y Sistemas). El precio de ignorar MiFID II Para Diaphanum está claro que MiFID II va a implicar un cambio mucho más relevante que MiFID I, que también fue importante, aunque algunas instituciones fueran lentas en su imple-mentación. “Basta leer la directiva, el reglamento y todas las normas para entender lo que viene. No hay lugar a la sorpresa”, dice. Por eso no en-tiende que haya entidades que lo implementen con lentitud o quieran aplicarlo de forma menos transparente, incluso sin informar. “Hay algo que me sorprende mucho y es ver que las entidades financieras no están informando ni a sus empleados, ni a sus banqueros, ni a sus agentes financieros, ni siquiera están informan-do a los clientes de los cambios que vienen con MiFID II. Es la política del avestruz con el ob-jetivo, entiendo, de intentar que nada cambie y todo continúe igual, cuando todos sabemos que MiFID II es un hecho irreversible y no admite vuelta atrás”. Dice Gascó que se está respetando poco a los profesionales, que por un lado saben lo que viene pero, por otro, no se les informa de la posición que adoptará la casa. Y también critica que muchos profesionales aún no se hayan leído una norma que está a la vuelta de la esquina. es precisamente óptima. En otros niveles sí que veo más impacto”, comenta Gascó. Ni siquiera los roboadvisors o las plataformas podrán cu-brir sus necesidades de asesoramiento: “Hay dos aspec-tos que a veces englobamos como si fueran lo mismo: una cosa es que uno se autogestione el dinero y tome decisio-nes a través de sistemas digitales informáticos, y otra que alguien necesite asesoramiento en general, no solamente financiero sino también fiscal. El roboadvisor es una idea magnífica que nace para un colectivo de clientes muy es-pecialistas, a quienes les gusta autogestionarse las car-teras y, hoy por hoy dan servicio a un grupo muy reducido de inversores. Algo muy diferente es la banca privada”, matiza. Así, al cliente minorista le quedarán los productos que le siga ofreciendo el banco, empaquetados como fondos de fondos y perfilados, con un coste también mayor, pero ten-drá pocas opciones de asesoramiento real. Se van a dar los primeros pasos para que el mundo financiero tenga vida propia separada de la banca


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