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OPINIÓN 85 Street y a una mayor demanda de los clientes sobre la importancia de que exista un mayor compromiso con la ISR. Otra razón se debe al surgimiento de los Principios de las Naciones Unidas para la Inversión Respon-sable (PRI). La iniciativa del PRI está formada por una red internacional de inversores que trabajan conjun-tamente para poner en práctica los seis principios de la inversión res-ponsable. En la actualidad, hay más de 1.700 signatarios entre los que figuran propietarios de activos, ges-tores y proveedores de servicios. Las estrategias Hay seis estrategias clave en la in-versión socialmente responsable (ver apoyo): selección negativa, se-lección positiva, integración de ESG, inversiones de impacto, compromiso e inversión temática. El enfoque tradicional y más común excluye empresas individuales o in-dustrias enteras de carteras si sus áreas de actividad están en conflic-to con los valores de un inversor. Este proceso, llamado selección excluyente o negativa, puede ser bastante flexible. Puede basarse en criterios estándar de exclusión o adaptarse a las preferencias de los inversores. Por ejemplo, los inverso-res pueden querer excluir a las com-pañías con beneficios generados por el alcohol, las armas, del tabaco, entretenimiento para adultos o pro-cedentes de los juegos de azar, las llamadas ‘acciones del pecado’. Al-gunos inversores de determinadas religiones excluyen también a las compañías involucradas en activida-des de anticoncepción y aborto. En el caso de la deuda pública, los inversores pueden tratar de evitar un país por incumplimiento del go-bierno de determinados estándares internacionales (por ejemplo, dere-chos humanos o normas laborales). En general, una de las principales críticas de este enfoque es que re-duce el universo de inversión. La evaluación o selección positiva busca identificar a las empresas que trabajan enfocadas al bien social o medioambiental. Esta selección uti-liza los criterios de desempeño ESG y las características financieras para seleccionar las mejores empresas dentro de una industria o sector, ge-neralmente dependiendo de un mar-co de calificación de sostenibilidad. Esto suele implicar un proceso más intensivo en conocimiento que el de exclusión, porque requiere compren-der qué factores son relevantes para cada industria y requiere también evaluar a los emisores individuales en cada uno de estos factores. La integración de ESG, a diferencia de la evaluación positiva, intenta incorporar los riesgos materiales de ESG y las oportunidades de creci-miento directamente en la valora-ción tradicional del título, por ejem-plo a través de capítulos del balance como las ganancias, el crecimiento o las tasas de descuento, y en la construcción de la cartera. Este en-foque ha ganado fuerza en los últi-mos años y se basa en la premisa de que la información adicional ESG no cubierta por el análisis tradicional podría tener un impacto en la ren- LAS ESTRATEGIAS ISR Hay seis estrategias clave en la in-versión socialmente responsable. Se trata de las siguientes: 1. SELECCIÓN NEGATIVA: excluye activos basándose en criterios ESG. 2. EVALUACIÓN POSITIVA: incluye los mejores activos de cada clase basándose en criterios ESG. 3. INTEGRACIÓN DE ESG: se basa en la inclusión sistemática y explícita de datos ESG en las decisiones de inversión. 4. INVERSIONES DE IMPACTO: in-versiones dirigidas a resolver pro-blemas sociales o ambientales. 5. COMPROMISO: el compromiso activo de la dirección de la empresa en torno a cuestiones ESG (selecti-va o superposición). 6. INVERSIÓN TEMÁTICA: la selec-ción de activos basada en su ca-tegorización bajo ciertos temas de sostenibilidad (por ejemplo, ener-gías renovables). “ISR es un enfoque de inversión que reconoce que la generación de rentabilidades sostenibles a largo plazo depende de empresas y mercados de capitales sostenibles”


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